jueves, 3 de mayo de 2012

EL VRAE
UNA CONTIENDA DESIGUAL

El terrorismo como equivocadamente muchos  políticos piensan se aniquila, la verdad es que como todos los males inherentes en el hombre, es un continua lucha a través de toda nuestra historia, siempre tendremos movimientos que estarán al acecho  dirigiéndose especialmente hacia los más vulnerables social y económicamente,
Luego de una etapa de pacificación posterior a los penosos años cuando el terrorismo destruyo toda institucionalidad democrática, el Perú pudo recuperarse en muy corto tiempo en comparación de otras naciones como Colombia que padecieron décadas,  sin embargo una vez entrado en el poder Alejandro Toledo emprendió una campaña dirigida especialmente a destruir la imagen política del fujimorismo ayudado por el resentimiento de muchos políticos acostumbrados a la democracia que les permitía burocracia y poder.
Toledo  nos puso en manos de organizaciones pro derechos humanos, para entablar una persecución política hacia todos los que combatieron el terrorismo, con una CVR que en lugar de buscar una verdadera reconciliación entre todos los peruanos , solo abrió mas las heridas de  culpables e inocentes afectados por el enfrentamiento entre terroristas y militares, inclinándose más hacia los deudos de terroristas, indemnizándolos,  libero también a muchos de ellos , paralelamente Toledo  anulo todos los programas sociales en las zonas más pobres del  país tal como lo dijo en un debate presidencial “ cancelamos los programas sociales porque en lugar de repartir pobreza esperábamos ser ricos para repartir riqueza” pero la verdad fue que solo se enriqueció el entorno de su familia y sus partidarios políticos, en cambio la pobreza aumento conjuntamente con la indiferencia y el olvido hacia aquellos peruanos  del interior del país  aquellas región donde nació Toledo , porque el olvido sus raíces y se lleno de acento norteamericano.
El terrorismo, la lucha popular y los movimientos de izquierda sea marxista o maoísta tienen una tierra de cultivo fértil  en el olvido e ineficacia de los gobiernos de turno, el descontento en sectores marginados  dejados a su ignorancia, son presa fácil para estos lideres subversivos  cuyo lema de convencimiento es el resentimiento social.
Toledo en su afán político de persecución  contra según él lo que fue una dictadura, implanto una democracia con altos índices de corrupción , haciendo contratos extranjeros para llenar la caja fiscal de su burocracia y se olvido totalmente del aspecto social de las regiones , en todo su gobierno se dedico a plasmar  acusaciones, demandas y  juicios a lo que le llamo limpiar la corrupción del gobierno anterior , mientras sus partidarios llenaban las planillas burocráticas manteniendo y aumentando la corrupción existente.
Alan García después de su primer trágico gobierno que nos dejo un terrorismo en todo su esplendor y la bancarrota financiera, llego de nuevo al poder, pero en esta ocasión prefirió la indiferencia.
Ante tales antecedentes  es lógico  el regreso de estos movimientos subversivos , mas fortalecidos con el poder del narcotráfico, emprendiendo campañas de concientización o lavado de cerebros en sus hijos , niños secuestrados o adjudicados por los mismo pobladores a quienes  les dan lo que estos dos últimos gobiernos  Toledo-García  no les dieron, apoyo socioeconómico,  pero todo tiene un precio ante la carencia, no todos tenemos la misma fortaleza y espíritu de lucha , muchos sucumben ante la necesidad y desgracia .
No podemos justificar el apoyo de estos pobladores al narcoterrorismo pero si entenderlos, comprendiendo la situación precaria que les dejaron los dos últimos gobiernos.
Algunos simpatizantes izquierdistas manifiestan que se retiren las fuerzas militares y dejen a la policía nacional, grave error porque en este momento los narcoterroristas  tienen un potencial superior a nuestras fuerzas armadas.
Nuestros combatientes en el VRAE ahora están en una lucha muy por demás desigual a lo que tuvieron las fuerzas armadas de los 90,  no hay una razonable estrategia militar, no hay apoyo logístico, no existe un adecuado servicio de inteligencia, no hay una predisposición del gobierno a solucionar sus problemas socioeconómicos.
A este conglomerado de faltas hay que añadir las limitaciones de nuestro deficiente poder judicial, de disposiciones de DDHH que ponen contra la espada y la pared a los combatientes, ellos tienen que entran en un campo de lucha con el temor y la inseguridad que le dan las asociaciones de DDHH.
A nuestros soldados los felicitamos cuando sobreviven o les rinden homenaje cuando están muertos, pero cuando se encuentran en dificultades con el poder judicial, ya sea por acciones difíciles de predecir en campo de batalla, o por no haber cuidado la integridad de sus atacantes, los acusamos  y criticamos , es fácil prejuzgar  especialmente cuando los medios de comunicaron en su afán de competir por la primicia, anteponen su ética profesional y su nacionalismo, a la situación caótica de nuestros combatientes.
Ahora hay niños de por medio, quienes son la semilla creada por el mal, seamos honestos es una contienda totalmente desigual  para nuestras fuerzas armadas.
 Es momento de que el estado obre con valentía, retirándonos de toda corte internacional, nosotros debemos velar por defender nuestros derechos, el estado debe dar políticas de austeridad a todo nivel, para proporcionar el apoyo económico necesario, dándole prioridad a nuestra fuerzas armadas en especial hacia los estratos más bajos de nuestros defensores que son los que dan la cara en el frente de batalla.
Todos los canales de nuestra democracia deben evocarse en dar las oportunidades necesarias para solucionar los problemas socioeconómicos de nuestras regiones.
Se debe enfatizar en una nueva visión más justa y severa  de las leyes, en manos poder judicial.
Sería recomendable crear un fondo de asistencia social para recoger a los niños captados por el narcoterrorismo, dándole el estado su protección mientras se combate la subversión.
No se trata de atacarnos , nombrar y sacar autoridades,  se trata de no cometer el mismo error del pasado cuando nuestros congresistas que debieron defendernos , se  dedicaban a  criticarse unos a otros , se  trata de  avanzar , no quedarnos en interpelaciones y acusaciones, se trata de dar todo el apoyo y experiencia a nuestros representantes en los distintos estratos gubernamentales para unirnos en una fuerza contra la subversión.
Igualmente debemos pedir hidalguía  a nuestras autoridades para dar un paso al costado y proponer al mejor elemento en la lucha  contra el narcoterrorismo,  es cuestión de sentido común y de amor al nuestra patria dejándonos de protagonismos e intereses partidarios.

Sofía F.

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